Adolescentes con problemas y padres que no se implican

A menudo acuden a consulta adolescentes, traídos por sus padres, con problemas de conducta. Casi siempre con cuadros parecidos de enfrentamientos contra los padres o la autoridad, sin o con trastorno negativista desafiante o con algún diagnóstico algo más grave.

La terapia con los adolescentes con estos problemas implica, por parte de los terapeutas, en conseguir su confianza, para poder ayudarles a cambiar poco a poco su conducta, siendo conscientes de las consecuencias de sus actos. Además de reforzarles la autoestima y trabajar su autoconcepto, pues suelen ser adolescentes que están pasando por una crisis de personalidad.

Al mismo tiempo, se debe reforzar la terapia individual con terapia familiar, lo que implica ayudar a la familia, principalmente los padres, a realizar ciertos cambios de actitud, de normas en casa, de formas de castigar y formas de reforzar.

Teniendo esto claro, muchos padres peregrinan con sus hijos adolescentes de psicólogo en psicólogo porque “con ninguno mejora”, y cuando les preguntas en las primeras sesiones de evaluación cuántas sesiones tuvieron con otros especialistas y que estrategias pusieron en marcha, hay tres opciones.

La primera es que pusieran en marcha lo que el especialista les indicó y no tuvieron éxito. Dada esta situación, suelen decirte que por eso han decidido cambiar de psicólogo. En estos casos, se les debería explicar a los padres que las técnicas que se emplean en psicología son técnicas que funcionan, pero no a todos por igual. Por eso, la comunicación con el psicólogo es fundamental: para que pueda ir adaptando la estrategia y las técnicas a las circunstancias de cada familia. Para que nos entendamos, el psicólogo es como un mecánico que sabe que para ajustar una pieza debe usar una llave fija, pero no puede ver la tuerca, así que decide probar por el tamaño más común: 6. A veces quedará grande y otras pequeñas, algunas acertará a la primera, pero si la familia, que es quien puede ver esa tuerca, no le dice si encaja o no, el no lo podrá ajustar cómo debería. 

La segunda opción es que te digan que otros profesionales les mandaron tareas a los padres y no lo entienden porque quién tiene el problema es su hijo/a. Así que han decidido cambiar de profesional, a uno que trate a su adolescente y no a ellos. A estas familias hay que explicarles que el adolescente responde a la constancia, y la constancia la marca quien vive con el/ella, no quien le ve una vez por semana. Además el ambiente todavía controla muchas de sus conductas, y el ambiente solo lo pueden cambiar los padres. Si esto no se les hace entender, y vienen esperando que solo “tratemos” a su hijo/a, pues la terapia está predispuesta al fracaso más absoluto.

La tercera opción es que los terapeutas anteriores no incluyeran a los padres como pilares en el cambio de conducta de su hijo/a. En todas las profesiones hay profesionales más y menos competentes. Y para colmo está el intrusismo en nuestra profesión.

Así que sí, familias, el cambio de un adolescente depende muchísimo del cambio en la familia y para ello, la implicación de los padres es esencial.

Espero que este artículo os haya sido de interés, y si queréis consultarme algo no dudéis en escribirme.

Ya sabéis que paso consulta en la provincia de Segovia y en Madrid, además de que la primera consulta online es gratuita.

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