Cómo enfrentarse a las notas de fin de curso de nuestros hijos

Ya es junio, y todos los chavales están de exámenes de fin de curso o del tercer trimestre. En esta semana llevarán sus notas a sus padres, y los padres se tendrán que enfrentar a un momento muy delicado: cómo comentar las notas con sus hijos y qué decisiones tomar a partir de ellas.

Por qué es un momento delicado

Los niños y adolescentes llevan todo un trimestre esforzándose y trabajando en el colegio, y dicho esfuerzo debería venir reflejado en las notas. Pero a veces esto no sucede.Llegan a casa nerviosos, pendientes de si van a reconocer su esfuerzo o si, por el contrario, les van a echar una regañina, y sus padres se van a llevar un disgusto. Su mayor fuente de autoestima y su referente son sus padres, aunque pueda parecer lo contrario en ciertas etapas de la adolescencia, y todo lo que éstos les digan les afecta mucho, aunque no lo reconozcan. Por eso es tan importante que los padres sepan reaccionar ante la entrega y firma de notas. 

 Cómo reaccionar 

Si las notas que traen a casa no son tan buenas como nos esperábamos, seguramente tampoco sean tan buenas como ELLOS se esperaban, por lo que el sentimiento de frustración está aún vigente cuando nos las acaban de entregar. Si este es el caso, hay que ser comprensivos y resolutivos y hacer participar a nuestro hijo de la solución (por ejemplo: crear un plan de repaso de las asignaturas que más dificultad presenten en el verano, organizar las vacaciones en torno a este repaso, proponer fechas límites para el repaso de cada unidad…). 
Si las notas son buenas, hay que reconocer su éxito. Muchos padres creen que como sus hijo suelen sacar buenas notas, y es normal que lo hagan, no hace falta decirles nada. Esta actitud hace que los niños no aprendan desde pequeño a reconocer sus éxitos, y se instaure un pensamiento de «si lo he hecho, es porque es fácil, no es mi mérito», por lo que los predisponemos a que su autoestima se merme por falta de reconocimiento personal. Esto tampoco quiere decir que estemos constantemente adulándolos: con un «estoy orgullosos de ti» y dándole la responsabilidad de tomar alguna decisión sobre el verano (decisión sencilla entre dos o tres opciones que nosotros hayamos elegido) es mucho mejor que todo un verano de «¡qué listo es mi niño!». 
Si las notas son muy malas y no ha habido ningún progreso, se debe pensar por qué pasa esto. Se puede hablar con el niño (adaptando nuestro lenguaje a su edad), con los profesores y tutores, e incluso con un especialista en aprendizaje (psicólogo, psicopedagogo…). Cuánto antes se intervenga, más fácil y rápidamente se podrá poner solución a la situación. 

Pautas generales

  • Comparar siempre al niño/a con él mismo. 
  • Reconocer cualquier mejora. 
  • Reconocer los buenos resultados. 
  • Implicar al niño/a en la mejora de los demás resultados. 
  • No adular constantemente. 
  • No machacar constantemente. 
  • Ser consecuentes. 
  • Realizar un plan de repaso para el verano adaptado a las necesidades y capacidades del niño/a. 
  • Recordar que nuestro/a hijo/a seguramente sienta lo mismo que nosotros ante esas notas, pero que lo expresa de forma totalmente diferente. 
  • Consultar con los profesores y tutores siempre que nos veamos un poco perdidos. 
  • Consultar con un profesional si lo creemos necesario. 

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