La importancia de las palabras

Las palabras están en todo lo que hacemos. Nacemos y ya nos otorgan una palabra: nuestro nombre.
Y ese nombre va a ser el sinónimo de muchas cosas. Cada vez de más y en cada etapa tendrá un significado algo distinto.

Las palabras conllevan connotaciones. un mismo hecho objetivo puede ser descrito por distintas palabras que, aún teniendo el mismo significado, pueden tener connotaciones distintas, valoraciones o signos distintos.

Por ejemplo: podemos definir a una persona de cabezota o persistente. Ambas palabras significan esencialmente lo mismo, pero una tiene una connotación más positiva que la otra.

Esto sucede también en nuestro autoconcepto: podemos ser personas que nos esforzamos al máximo para hacer las cosas, pero nos podemos definir como una persona tenaz, perfeccionista o quisquillosa.
lo mismo sucede en nuestro diálogo interno, esa conversación que mantenemos constantemente con nosotros mismos, como un hilo de pensamiento. Palabras o expresiones como «debo», «tengo que » o «hay que hacer esto» hacen mucho daño a nuestro autoconcepto, pues conllevan un sentido de obligación,  si no cumplimos con ella, se registrará como un fracaso (grande o pequeño, pero un fracaso).

Cuando nos encontramos con estas palabras en nuestro discurso interno preguntémonos : ¿dónde está escrito que yo tenga que….? o ¿quién me obliga a que yo …..?. si la respuesta es: «en ningún sitio» o «nadie», intentemos cambiar las palabras por: QUIERO, DESEO o ME GUSTARÍA, y analicemos los motivos por los que hacemos tal cosa. Así seremos más conscientes de por qué hacemos las cosas, les daremos más valor y cualquier avance en el camino hacia nuestro objetivo se registrará como un éxito (pequeño o grande, pero un éxito), por lo que nuestra valoración sobre nosotros mismo mejorará.

USEMOS EL LENGUAJE
ESCOJAMOS LAS PALABRAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *