Necesidad de aprobación

Tu opinión de mí es más importante que la mía propia. Esto es lo que venimos a decir cuando buscamos que nos reafirmen y nos aprueben desde fuera.

¿Te preocupas en exceso por lo que puedan los demás pensar de ti? El recibir buenas palabras y halagos en sí no es para nada negativo, el problema viene cuando nuestra autoestima depende de ello, cuando ante una crítica o juicio de valor que va en contra nuestra y hace que nos derrumbemos. Si no conseguimos en un momento dado esas palabras bonitas, nuestra seguridad se va a pique…, es decir, mi autoconcepto y amor propio lo dejo en manos de los demás.

«No estoy de acuerdo con lo que me están diciendo pero no voy a llevarles la contraria, no me van a entender y se van a enfadar.»
«Me han comentado mis amigos que no les gusta cómo voy vestida, me cambiaré.»
Si nos dejamos llevar por la opinión externa, nos anulamos, nos autonegamos, nuestro criterio no vale para nada en nuestro día a día, además no eres sincero con los demás ni principalmente contigo mismo ya que te supeditas continuamente a terceros, te relegas a una última posición en tu propia vida.
Con este planteamiento es fácil además, caer en manipulaciones por parte de personas tóxicas que se quieran aprovechar de ti, detectan que finalmente, tú acabarás cediendo y otorgándoles la razón, estás generando sin darte cuenta una dependencia emocional con el otro.
«Voy a esperar a ver qué me dice, qué va a ser lo mejor y lo que tengo que hacer, no le gusta que vaya solo al club, ¡¿qué podrían pensar lo demás?!.»
Esta actitud, además de no favorecer una alta autoestima, no generar una adecuada autonomía personal, origina una tremenda desconfianza hacia uno mismo.
«Mi valía, mi estima, mi amor propio, mi seguridad, mi opinión, mi felicidad…dependen de ti.»

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