Se cómo se hace pero no lo hago, ¿por qué?

Este lunes no hubo un nuevo post. No lo hubo porque no sabía sobre que escribir, e intentaba pensar un tema y buscar noticias de la actualidad, para darles el punto de vista psicológico y sacar algo bueno de ellas, pero era difícil dadas las noticias que se han publicado.

Todo esto lo pensaba, e intentaba buscar algo, mientras hacía otras cosas. organizar sesiones, talleres gratuitos para desempleados que empezarán el mes que viene, hacer informes… y me he dado cuenta que al final no he terminado nada de lo que me había propuesto. Y me he dado cuenta de que es el día a día de casi todo el mundo: tener siete cosas en la cabeza, intentar abarcar todas, y no llegar a todas. Y soy la primera que no para de decir a sus pacientes y clientes que «primero lo primero y después empezaremos lo segundo«.

Y, ¿por qué muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer, somos capaces de aconsejar adecuadamente a otros, pero cuando nos toca a nosotros nos quedamos sólo en la teoría?

La respuesta es la diferencia entre el conocimiento teórico y el conocimiento pragmático, entre las instrucciones de montaje de un mueble, y montarlo: hay veces que por mucho que leamos las instrucciones, nos sobra un tornillo, o se queda cojo, o algo no encaja… y otras veces, sin ni siquiera abrirlas, lo montamos por «intuición» a la primera.

En este proceso que hace que la información verbal la podamos convertir en acciones, están implicados: la motivación, el estrés del momento, la ansiedad, la capacidad de concentración, de atención mantenida, de visualización y planificación…etc. Es decir, depende de como estemos en ese día: si tenemos un buen día, seguramente el proceso se llevará a cabo con mucha más facilidad, y si tenemos un día peor, nos será algo más difícil.

Consejo: cuando algo no nos salga como sabemos que lo deberíamos hacer, los pasos que podemos seguir son:

  1. respirar hondo y tomarnos un minuto para no pensar en nada
  2. decirnos a nosotros mismos como nos gustaría hacerlo
  3. dividir dichas instrucciones en pasos más pequeños
  4. intentar visualizarlo 
  5. y «primero lo primero, y después ya empezaremos por lo segundo«
Y ahora, voy a aplicarme los pasos, comenzando por respirar hondo.

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